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martes, 23 de noviembre de 2010

Sida y uso del Condón. Controversia con la jerarquía católica

SIDA y Condón. Una controversia absurda

Doctor Ricardo G. Rizzi- Profesor Titular de la FCM- UNC

Las recientes y lamentables expresiones del Papa acerca de la supuesta ineficiencia del condón en la prevención de la infección por HIV o virus del SIDA, nada menos que en África, nos obliga a aportar datos históricos y científicos, en la intención de que la sociedad conozca, lo que los hombres de ciencia ya lo tienen internalizado.

El uso del preservativo se remonta al antiguo Egipto. Desde entonces, 1220 AC, ha protegido a la humanidad contra enfermedades e infecciones. En los años 1500 Gabriello Fallopio recomendó utilizar una funda de lino fino para protegerse contra la sífilis. Hay dos explicaciones posibles sobre por qué el condón tiene este nombre. Podría derivar del vocablo latino condus (recipiente) o tener su nombre del médico de Carlos II de Inglaterra, el doctor Condom, que lo fabricaba a partir de intestinos de animales, en el 1600. El revolucionario proceso de la vulcanización del caucho que inventaron Goodyear y Hancock, hacia 1843, permitió la fabricación en serie de productos más fiables y económicos, incluidos los preservativos. En 1930, la fabricación del látex líquido sustituyó a la goma crepé. Aún hoy sigue constituyendo la base para la fabricación actual. Desde 1990, el último desarrollo es el preservativo DUREX AVANTI, fabricado con DURON, un material exclusivo a base de poliuretano y dos veces más resistente que el látex, lo que permite obtener una película más delgada y sensible.

Instituciones como los estadounidenses Instituto Nacional de Salud (NIH) y el Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa Mundial contra el SIDA de Naciones Unidas (ONUSIDA) recomiendan el uso sistemático y correcto del preservativo como una medida de Salud Pública preventiva y efectiva frente a la transmisión de la Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y el VIH/SIDA.

Acierta el Santo Padre cuando reclama por una vida de abstinencia sexual hasta el matrimonio y la monogamia eterna, porque la forma más segura de evitar la transmisión de enfermedades por vía sexual, es no tener relaciones sexuales o tenerlas con una sola pareja.

Sin embargo, ambas conductas sólo están presente en un porcentaje bajo de la población, por lo que es necesario entregar elementos preventivos a la población que no forma parte de esos grupos.

Múltiples estudios epidemiológicos han brindado sólida y consistente información sobre la efectividad de los condones.

Un estudio realizado por el CDC de Estados Unidos implicó seguimiento por dos años a parejas serodiscordantes, es decir, parejas en las cuales una persona está infectada y la otra no. Lo anterior significa una exposición sexual regular al VIH. Los resultados mostraron que en las parejas que usaron correctamente el preservativo, no hubo ninguna persona infectada.

En un estudio realizado en Italia, que consistió en el seguimiento durante 24 meses a 305 parejas (mujeres seronegativas, hombres seropositivos) la transmisión del VIH hacia la mujer fue de 1.7% entre las parejas que usaron condón en todas sus relaciones sexuales y 10.1% en aquellas que reportaron no uso. Un análisis de 25 investigaciones en parejas heterosexuales discordantes encontró que la efectividad del condón en reducir la transmisión heterosexual de VIH puede ir desde 60% a 96%, con un promedio de 87%.

La agencia de control de medicamentos mas prestigiosa del mundo, dependiente del gobierno de EE.UU., la FDA, concluye que el condón puede reducir en diez mil veces la transferencia de fluidos, por lo cual disminuye significativamente el riesgo de la transmisión del VIH.

Los preservativos de látex no presentan poros en forma natural, pero eventualmente por defectos en la manufactura se pueden producir pequeños orificios microscópicos con un tamaño máximo de 30 nanómetros (milmillonésima parte de un metro) y que se pueden evitar con el control de calidad existente. El virus VIH mide 100 nanómetros, siendo de mayor tamaño que las partículas de agua y de aire las cuales son empleadas en el control de calidad. Por lo tanto, bien utilizado no debe permitir el paso de este virus y/o otros agentes causantes de algunas ITS.

La alta eficacia del condón demostrada en la gran mayoría de los estudios existentes, avala su utilización, porque es cierto de que no anula totalmente la posibilidad de transmisión del VIH, pero lo reduce considerablemente, y este sólo hecho lo justifica como una estrategia preventiva, similar a la mayoría de las intervenciones en biología, donde el viejo apotegma de que no hay enfermedades sino que hay enfermos, se puede encontrar también en las vacunaciones, que son eficaces para controlar enfermedades inmuno prevenibles, en el orden del 70 al 95%, y ese porcentaje de fallas no induce a nadie a proponer que se suspendan las campañas de inmunizaciones mediante las vacunas.

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