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martes, 23 de noviembre de 2010

Los accidentes de tránsito no son una epidemia sino una endemia en nuestro país

Los accidentes de tránsito: un problema de Salud Pública

Epidemia: aparición colectiva de una enfermedad que se desarrolla en un territorio limitado durante un tiempo determinado y que muestra altos índices de mortalidad y morbilidad.

Endemia: aparición colectiva de una enfermedad que se desarrolla en un territorio limitado durante un tiempo indefinido y que mantiene constantes, altos índices de mortalidad y morbilidad.

Muchas veces se menciona que los accidentes en el tránsito de la Argentina se comportan como una epidemia. Observando estas definiciones, se puede advertir que el drama que se vive actualmente en nuestro país, no es una epidemia, que llega y se va, sino una endemia, que llegó para quedarse, si no aparecen medidas correctivas.

Hay epidemias estaciónales, como la gripe durante los inviernos y endemias, como el Chagas en varias regiones del norte del país. Si consideramos que la mortalidad por accidentes de tránsito es una epidemia, es porque creemos que puede pasar sola como lo hace la gripe. Si aceptamos que es una endemia, tenemos que luchar para superarla, como se hizo con el paludismo en la Argentina, en la década del 50, con resultados exitosos.

Es un problema de salud pública, como que en el año anterior murieron 8104 personas, constituyéndose, según el informe “Salud en las Américas 2007” de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en la tercera causa de muerte entre los varones en nuestro país, después de las patologías circulatorias y los tumores malignos, con un incremento en solo 3 años, desde 2004, de mas de 500 víctimas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido a los accidentes de tránsito como un problema de salud pública mundial cada vez mayor y menciona que los índices de fatalidad de los accidentes de tránsito son bajos en los países con alta renta y altos en los países de ingreso bajo y medios, clásico ejemplo de inequidad en salud. Los países pobres explican cerca del 85% de las muertes y el 90% de los años potenciales de vida perdidos (APVP), debido a consecuencias por accidentes viales. En todo el mundo, 1.200.000 personas mueren cada año y 50 millones sufren daños desde leves a severos, además del impacto psicológico, social y económico, representando la causa principal de la mortalidad entre la gente joven en países industrializados.

Durante las dos décadas próximas, las muertes aumentarán en todo el mundo, de 990.000 a 2.340.000 representando el 3.4% de todos los fallecimientos. Los años de vida útiles perdidos aumentarán en el mundo lo que significará un 5.1% de la carga global de las enfermedades. En análisis de la OMS del año 2002 sobre individuos accidentados, casi un cuarto tenía lesión traumática del cerebro y un décimo tenía heridas abiertas, los huesos fracturados eran la mayoría de las otras lesiones. También está demostrado que los accidentes carreteros son la causa principal de lesión traumática del cerebro tanto en países desarrollados como en subdesarrollados y los accidentados son los usuarios más frecuentes de las unidades de cuidado intensivo. Sin considerar los costos de cuidado médico y de rehabilitación, la gente dañada lleva cargas adicionales. La incapacidad permanente, tal como parálisis total o parcial, pérdida de la vista o daños de cerebro, puede privar a un individuo de la capacidad de alcanzar incluso metas de baja importancia y dar lugar a dependencia de otras para la ayuda financiera y el cuidado físico rutinario.

Los accidentes son una emergencia sanitaria a la cual los gobiernos deben encontrar una respuesta ya que el nivel de accidentes es inaceptable y es en gran parte evitable y la OMS predice que antes del año 2020, serán el tercer contribuidor principal a la carga global de la enfermedad y de lesión en todo el mundo. El rol que la salud pública debe cumplir en la prevención de lesiones por accidentes incluye: la colección y el análisis de datos para demostrar la afectación de la salud y el impacto económico que produce el accidente; la identificación de los factores de riesgo; la puesta en práctica, la supervisión y la evaluación de intervenciones; la entrega de la información y educación en prevención, cuidado y rehabilitación, apropiados para la gente dañada, y la capacitación del equipo de salud. Se deberá entender que los accidentes no son el resultado de una sola causa, sino que por el contrario resultan de una cadena de circunstancias y, por lo tanto, presentan oportunidades múltiples de establecer medidas de prevención. Las acciones sanitarias conducentes pueden utilizar el concepto de la llamada Matriz de Haddon, que cambió el foco de la prevención de siniestros, por la cual se analizaba solamente el comportamiento del individuo, para pasar a examinar la importancia del objeto causante de la lesión y del ambiente físico y social que rodean al accidente, y al anfitrión (el accidentado), al agente (el vehículo), y a las circunstancias ambientales (el camino, la hora, el clima), antes, durante, y después del accidente y define las acciones de salud a efectuar.

La educación vial, el cambio cultural, la prevención y la disuasión son elementos centrales en la solución de este auténtico drama nacional, a lo que se deberá incorporar como un actor fundamental a la Salud Pública, para lo cual los Ministerios y Secretarías de Salud de todo el país deberían empezar a prepararse para este desafío, en una actividad en la que hasta ahora, han estado ausentes.

Fuente: Revista Lancet número 9521 del 6 de mayo de 2006, “Road-traffic injuries: confronting disparities to address a global-health problem

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