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martes, 23 de noviembre de 2010

El Voto calificado. Escrito el 29 de junio de 2008

El voto calificado
Las elecciones legislativas del año 2005 y las presidenciales de 2007, que marcaron una clara inclinación del electorado hacia el kirchnerismo, provocó en una porción de la clase media  un resentimiento hacia los grupos más empobrecidos. Esto consistió en adjudicarle a esos sectores sociales una condición mercenaria en la emisión de sus votos lo que hizo que se escucharan argumentos acerca de  la necesidad de que el voto fuera calificado. Esos grupos de la clase media, en general, antiperonistas atávicos, no podían entender como las mayorías eran incapaces de votar a candidatos que ellos repudiaban fuertemente, como los dejaban en minoría frente a sectores incultos, con escasa educación y formación y como “la  gaseosa y el choripan”, los planes sociales y otras minucias eran capaces de facilitar triunfos electorales a quienes no los merecían. Un importante periodista los llegó a calificar de “patoteros populista”. Dentro  de las principales teorías estaba la  de que la enorme y desproporcionada población del conurbano bonaerense, con sus múltiples necesidades básicas insastifechas, era pasto fácil para la obtención de voluntades ante una elección. Su vulnerabilidad representaba una situación propicia para que “punteros” dadivosos torcieran cualquier voluntad. En una palabra se descreía del secreto del voto. Hasta Kirchner se lo creyó. Tanto es así que inventó las candidaturas testimoniales, ante la posibilidad cierta de que los intendentes de los dos cordones primeros del Gran Buenos Aires, desviaran sus órdenes de voto, para otros candidatos ajenos al kirchnerismo. Esa y no otra fue seguramente lo que alentó al ex presidente para crear el mamarracho de las “testimoniales”, al obligar a los alcaldes del conurbano a arriesgar su caudillaje haciendo factible el triunfo en un lugar que aparecía como complicado. Pero resulta que no sucedió nada de lo que se esperaba, la gente, que eso es lo que es  y no un grupo descerebrado y con su voluntad enajenada, decidió a su arbitrio y le burló el triunfo al Presidente del partido justicialista y a los supuestos dueños de los votos de los mas desfavorecidos de la comunidad.
Ojala este resultado electoral, entre otros logros, sirva para que las clases que se creen  mas esclarecidas que el resto de la población, dejen de lado sus prejuicios y por que no sus odios para con los que menos tienen y los empiecen a respetar, por lo menos en lo que respecta a sus convicciones cívicas y democráticas. Las elecciones del 28 de junio han demostrado que no es posible meterlos en una camioneta y decirles por quien hay que votar. La pobreza, la discriminación, la inequidad y la falta de oportunidades, no siempre convierte al ser humano en un desclasado ni en un ser carente de voluntad y juicio propio. Siempre existen los que sí pasan por la vida con estas fallas, pero no pertenecen exclusivamente a una clase, los mas favorecidos también pueden en ocasiones ser conducidos como rebaños, pero de ninguna manera ello habilita para incluir a todo un sector social en esa categoría.    
Si para que no se vuelva a mencionar en nuestro país la necesidad de que se establezca un voto calificado ha servido la reciente elección, bienvenido sea el resultado y la lección que la “gente”, no masa inculta como se ha pretendido calificar a una enorme cantidad de compatriotas, ha dejado en la historia democrática de nuestro país.

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