Mortalidad Materna y Gripe A
Nota escrita con motivo de la epidemia del año 2009
La mortalidad materna es una tragedia ignorada, por que les ocurre a los más pobres y sobre todo a las mujeres, quienes constituyen, aún hoy, un grupo vulnerable, con derechos restringidos en relación a los hombres y representa la mayor disparidad entre países ricos y pobres
120 millones de embarazos ocurren cada año en el mundo. Alrededor de 50 millones de mujeres experimentan una complicación seria en su embarazo y más de 600.000 mueren como consecuencia de que la emergencia médica que padecen no es atendida o lo es pero de manera tardía e inapropiada. El 95% de esas muertes ocurren en países subdesarrollados
En la mitad del siglo 20 la introducción de los antibióticos las transfusiones de sangre,
la anestesia obstétrica, la cesárea y la planificación familiar, entre otras, lograron bajar las altas tasas de muerte de mujeres con embarazo, partos o puerperios.
Cuba, lo logró con disminución de las tasas de natalidad y de fecundidad, mediante la incorporación de la educación sexual, el aumento del parto institucional, el incremento de las consultas prenatales, la atención primaria de la salud, la inclusión del médico de familia, la capacitación del personal y la creación de los hogares maternos
La mortalidad materna en América Latina y El Caribe reconoce una razón de 190 por 100000 nacidos vivos y en Canadá es apenas del 2.4 En
La mortalidad materna es la muerte de una mujer mientras está embarazada o dentro de los 42 días posteriores a la terminación del embarazo, por causas directas o indirectas
Las causas directas son la sepsis o infección generalizada, las hemorragias, el aborto
la hipertensión o preeclampsia grave, la eclampsia, o convulsiones en el embarazo y el parto obstruido o prolongado. Mientras que las causas indirectas son todas aquellas que se superponen al embarazo o estaban presentes antes de el mismo, tanto en el aparato circulatorio, respiratorio, renal, neurológico u otro.
Los factores asociados incluyen a la deficiente accesibilidad a servicios, mala calidad de atención del embarazo, parto o puerperio, inequidad en relación al género, pobreza, marginalidad, mala nutrición y bajo nivel de instrucción.
Algunos de estos factores seguramente se han sumado para que hoy tengamos que lamentar en nuestra Provincia un aumento excepcional de la mortalidad materna relacionada con una causa indirecta, la gripe A H1N1 y sus complicaciones neumónicas. Tanto que ya con los fallecimientos revelados por la prensa y confirmados por el Ministerio de Salud estamos en el doble de la incidencia de años anteriores, solo por este flagelo virósico, sin contar las otras causas, que seguramente han provocado a esta altura del año, otras pérdidas maternas.
Con respecto a
No ha sido demostrado que la embarazada tenga minusvalía en su inmunología, o sea no se comprueba que sea una inmunodeprimida. La gravedad de la situación está mas referida a un fenómeno mecánico, como es la elevación del músculo que separa el tórax del abdomen, el diafragma, particularmente en el tercer trimestre del embarazo, lo que ocasiona cambios en la forma de respirar, sumado a la disnea (dificultad para respirar) que toda embarazada tiene como una situación habitual, pero que ante una patología del sistema respiratorio, sobre todo si es infeccioso, conspira contra la normal ventilación de los pulmones.
Ante tan tremenda realidad, ¿que deberíamos hacer como efectores de salud, como parte del sistema sanitario de una sociedad que confía y espera de nosotros?; en primer lugar apelar ante la primera señal de alarma al Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Mortalidad Materna, que consiste en la observación y el análisis rutinario tanto de ocurrencia y distribución de las enfermedades como de los factores relacionados con su control, para la ejecución oportuna de las acciones. Una vez logrado establecer esta estrategia de prevención y asistencia de nuevos casos, empoderar a la población advirtiéndole que el embarazo y las gripes, cualquiera sea, no se llevan bien y que si además se complica con focos de tipos neumónicos, la gravedad de la situación es extrema ,sin ocultar la información. Por lo tanto el aislamiento, el rechazo a participar en actividades en lugares cerrados y multitudinarios, la no convivencia con infectados y la consulta precoz y oportuna deben estar en el pensamiento de toda embarazada. Por su parte el sistema sanitario, no puede prescindir de la consulta permanente con especialistas en patologías infecciosas y de las vías respiratorias, debe mantener libre camas de terapias intensivas y fundamentalmente, debe tener conciencia de que una actividad humana, fisiológica y propia de mujeres sanas y jóvenes, como es la reproducción, puede convertirse en una tragedia, con muerte incluida, por lo que los responsables de la atención del embarazo, parto y puerperio deben observar expectativa armada siempre, pero prioritariamente en los inviernos y más aún si esta época del año viene acompañado con una pandemia como la que hoy nos toca sufrir a los habitantes de todo el mundo y en especial a los argentinos.
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